La Fiesta de la Presentación del Señor, celebrada el 2 de febrero, es un momento profundamente simbólico dentro de la tradición cristiana. También se conoce como la Candelaria, porque se bendicen las velas que representan a Cristo como “luz para iluminar a las naciones”.Sentido espiritual
Obediencia y humildad: María y José presentan al Niño Jesús en el templo cumpliendo la Ley de Moisés. Este gesto nos recuerda la importancia de vivir en obediencia y sencillez, incluso el Hijo de Dios se somete a la tradición.
Encuentro con Dios: Simeón y Ana reconocen en el Niño la salvación prometida. La fiesta nos invita a abrir los ojos y el corazón para descubrir la presencia de Dios en lo cotidiano.
Cristo, luz del mundo: Las velas bendecidas simbolizan que Jesús ilumina nuestras vidas y disipa las tinieblas del miedo, la duda y el pecado.
Enseñanza para hoy
Nos recuerda que la fe no es solo tradición, sino encuentro vivo con Dios.
Nos invita a presentar nuestra vida, como María y José presentaron a Jesús, poniéndola en manos del Señor.
Nos anima a ser portadores de luz en medio de un mundo que muchas veces vive en oscuridad.
En definitiva, la Presentación del Señor es una fiesta que une tradición, esperanza y misión: tradición porque seguimos los pasos de la Sagrada Familia, esperanza porque reconocemos en Cristo la salvación, y misión porque estamos llamados a reflejar su luz en nuestra vida diaria.
Presentación de Jesús en el Templo
