El mundo siempre ha pasado procesos de cambios en toda su historia, los cambios de épocas y de costumbres son necesarios siempre y cuando estén dirigidos al bienestar común. Pero como saber que estos cambios nos benefician y nos ayudan a ser mejores, la verdad es que a lo largo del tiempo hemos visto cambios positivos, pero también ideas nuevas, descubrimientos que solo han traído muerte y desolación a la humanidad. Por ejemplo, el cambiar la movilidad de una carreta tirada por caballos a un automotor y mas adelante el tren y a las naves aéreas, fueron cambios que ayudaron a la humanidad. Cambiar la esclavitud al derecho inalienable de la libertad de cada persona, ha sido tan positivo y necesario para la dignidad humana.
Todos los cambios de épocas de todos los tiempos han estado marcados por esta disyuntiva de lo bueno y lo malo, pero la moralidad y los principios religiosos han sido fundamentales para frenar la conciencia de los que quieren y han querido desafiar las normas básicas de la convivencia humana.
Hoy estamos viviendo las consecuencias de cambios paulatinos que comenzaron hace mas de tres siglos y que solo tienen un propósito, eliminar a Dios de la conciencia del hombre, y establecer un nuevo régimen mundial, cuando hablamos de un nuevo régimen estamos hablando de un dios que nos conviene, que apacigua nuestras ansiedades. Un dios que consiente el pecado, la mentira y lo antinatural. El dios del progreso, de la prosperidad y del placer en toda su imaginación.
La verdad es que el modernismo sigue cambiando y destruyendo la moral y los principios básicos dados por Dios, para la dignidad del hombre. El feminismo radical, el control de la natalidad. Los derechos humanos y las absurdas ideologías de género, demuestran que poco a poco se ha endurecido la conciencia del hombre moderno. La estrategia es sencilla y hoy estamos aceptando mentiras que delicadamente han ido calando la mente y la razón para considerarlas verdades. Pero esta triste realidad no solo afecta a los modernistas, también afecta a la Iglesia Católica y en general a todos los cristianos. A los católicos de hoy les da miedo la palabra radical y se conforman con una religiosidad efímera y critican a los que se comprometen a vivir su fe con todas sus fuerzas. Por otro lado, los cambios de época también afectan al clero, parece ser que santos como el Cura Arce, San Antonio de Padua, San Francisco de Asís, ya no son dignos de imitar porque quedaron en la antigüedad, ahora son otros tiempos y ya no es necesario usar habito o clériman. El irrespeto a la Liturgia es cada ves mas normal, la comunión en la mano y la falta de sacralidad para el culto divino es parte de este cambio de época.
Parece ser que la santidad pasó de moda, llevar una vida de oración, ayuno y sacrificios, son cosas de vagos y de locos que pierden el tiempo, lo importante y necesario es producir. Pero la verdad es que sin santidad no hay vida eterna. El Señor nos dice en su evangelio “Sean Santos porque yo soy Santo” .
Queridos hermanos de Familias Misioneras de Cristo y laicos en general, la situación del mundo y de la Iglesia en estos tiempos de cambios, nos deben llevar a tomar muy enserio el llamado del Señor a ser guerreros Santos y misioneros del evangelio, hoy mas que nunca debemos reafirmar nuestro compromiso de propagar la buena nueva del Señor, mostrando al mundo el milagro que Jesús a realizado en nuestras familias. Solo Jesús puede transformar corazones, pero necesita de servidores que con amor y compromiso sean parte activa de la construcción de su Iglesia. Todos somos responsables de que la palabra de Dios, la tradición Apostólica y el magisterio de la Iglesia, que son los pilares de nuestra fe, se mantengan y se trasmitan tal como fue ayer, como debe ser hoy y siempre.
Con Fraternal afecto en Cristo
Carlos Astudillo
