Dice el evangelio de Juan, el que cumple mis mandamientos ése me ama, o también se podría decir el que obedece mis mandamientos ése me ama.La Pregunta que nace de este mandato y de toda la palabra de Dios; Es, debo obedecer ¿Solo a Dios? , ¿Solo a Jesús? , ¿Solo al Clero? ,¿Solo al Papa? ¿Solo a mis Padres? , ¿Solo a Las Autoridades Públicas?.
Por lógica debemos utilizar el sentido común y el raciocinio en cada circunstancia, especialmente en estos tiempos convulsionados en que vivimos. Es importante tener bien claro el significado de la palabra obediencia. La obediencia es la respuesta que damos a Dios, por amor y por fe, de la misma manera a los padres por amor y a las autoridades por respeto y ética moral. Así el hombre por encima de todos sus deberes debe encontrar en la obediencia a Dios, el único camino de salvación y de felicidad. Sin embargo la realidad de hoy es otra, no sabemos obedecer, es lógico que un hijo que no obedece las normas de sus padres y se rebela contra ellas, su futuro siempre será oscuro, porque no ha aprendido a ser disciplinado, no conoce la obediencia y cree que lo que piensa es lo correcto. hoy por hoy este cuadro es muy común en las familias, yo diría que esto pasa en la mayoría de familias. Nosotros los padres de hoy no sabemos formar y enseñar la obediencia, dejamos que nuestros hijos elijan y hagan lo que quieren. Esta es una penosa realidad que repercute gravemente en la sociedad y en la Iglesia, creo que está demás mencionar que la problemática social y religiosa se fundamenta en la desobediencia. Curiosamente la desobediencia fue el primer pecado que nos despojó de la dimensión divina que gozaba el hombre, y actualmente también nos aparta de la gracia santificante que nos redime. Hay un dicho muy antiguo que dice; (El que no ha aprendido a obedecer, en el futuro no sabrá mandar). Porque para poder mandar tengo que ser el primero en obedecer. Es común ver a un Padre de familia pidiendo obediencia a su hijo, cuando él mismo es más desobediente que su hijo. Pero es preocupante que la desobediencia también esté afectando a la Iglesia ordenada, hay pastores que deben ser ejemplo de obediencia, y se comportan muy modernos, proponiendo una nueva visión de la doctrina, justificándose en ideologías contrarias a la palabra del Señor y a la Santa tradición apostólica. La sacralidad al rito, al misterio Eucaristico, poco a poco ha venido perdiendo el respeto, la profunda devoción que debemos tener a lo sagrado, y si hablamos de los sacramentos de igual manera, pocas son las parroquias donde hay horarios extendidos de confesiones, otras se conforman con 30 minutos antes de la misa, de esa manera no se motiva al feligrés a vivir intensamente una vida sacramental. La desobediencia nos está llevando a vivir de acuerdo a los cambios culturales y a la exigencia de un mundo que busca ser escuchado, para que la Iglesia cambie su doctrina y de esa manera poder vivir de acuerdo a sus antojos. La verdad es que en todos los ámbitos como la familia, el trabajo, la política, la religión etc. no sabemos ser obedientes y como nuestros padres Adan y Eva, creemos hacer lo correcto, y terminamos desobedeciendo. Hay un refrán que dice; (El que obedece no se equivoca). Pero Santo Tomas de Aquino, nos dice que la obediencia tiene un límite: no se debe obedecer un mandato que vaya en contra de la ley de Dios o de la moral. Entonces ¿A quién obedecemos? la respuesta es sencilla ¿Solo a Dios? a través de los Padres, a través de la Iglesia y de las leyes gubernamentales, siempre y cuando estén enmarcadas en la voluntad de Dios. C.A
