Sería bueno que cada cristiano tenga como meta el poder alcanzar una vida plena al servicio, haciendo que llegue la palabra de Dios en cada corazón herido, solitario o agobiado.
Las parábolas son historias cortas que cuentan algo terrenal, algo del mundo, pero que al final da un significado celestial.
Las cosas creadas por Dios son bendiciones y solo los corazones que lo siguen a él pueden no caer en pecado ante ellos.
El pecado destruye el alma del ser humano y llena de vacíos inmensos nuestra vida.
La vanidad es un orgullo excesivo de méritos propios que se expresan ofendiendo a Dios.




