El alimento para el alma

Él nunca está indiferente a nuestro sufrimiento. Solo basta que clamemos su nombre para hacerse presente de la manera en que los ojos de nuestro espíritu le reconocerán

La hipocresía es una de las grandes plagas de la fe. Decimos una cosa, pero hacemos otra. Ese fue el problema durante la época de Santiago, y sigue siendo el problema hoy en día. Santiago afronta este problema en su carta, desafiando a sus lectores, a que examinaran sus creencias, y sus acciones.

Dios conoce la fragilidad del ser humano para seguir en una actitud de insistencia cuando no hay recompensa por ello o no se reciben los frutos esperados; es por eso que Él mismo debe participar en nuestra relación matrimonial.

Por que el halla esposa halla el bien de Dios y esta completo, se realiza como varón, como hombre, y como padre.

Cuando ambos cónyuges se esfuerzan por acercarse a Dios, también se acercan el uno al otro. Ilustrémoslo.